Respecto al primer punto, lo miremos por donde lo miremos, ha sido una huelga cuando menos, curiosa: sindicatos de izquierdas manifestándose contra un gobierno de izquierdas que hace políticas de derechas, gobiernos que en plena jornada de huelga se dedican a alabar las bondades de los huelguistas, políticos de la oposición que no se atreven a apoyar al gobierno pero tampoco critican una reforma laboral que ellos permitieron gracias a su abstención en el Parlamento y prensa de extrema derecha haciendo el más difícil todavía: acusar a Zapatero de ORGANIZAR UNA HUELGA CONTRA SÍ MISMO (eso es tener arte) y pedir, básicamente, que vuelvan los sindicatos verticales. Este país nunca deja de sorprenderme, y casi nunca es para bien.
El segundo aspecto que quería destacar es la diferencia entre las jornadas de huelga de Madrid y Barcelona. Mientras en la Ciudad Condal se liaba parda con los antisistema y aquello parecía un escenario de World War Z en el cual hasta el director de Intereconomía Barcelona era brutal y vilmente agredido (ay omá la pelirroja, por cierto), en la capital la cosa estaba bastante tranquila. Pese a las intenciones de Toxo y Jaboneta de "parar Madrid" os digo yo que no recuerdo un miércoles en el que se cogiera tan bien el metro, hubiera tan poco tráfico y las calles estuvieran tan calmadas. Una jornada bastante poco caótica para tratarse de una huelga general, lo cual habla muy poco en favor de la capacidad destructiva de los sindicatos cuando no se empeñan a fondo en ello (a la huelga del Metro de hace unos meses me remito, sin ir más lejos).
Por eso, y porque me jode que me prometan violencia y luego la cosa se quede en nada o pase a kilómetros de mi domicilio (incluso salí a la calle con mi cámara de fotos por si me encontraba a algún piquete enfurecido), hoy he decidido tomarme la justicia sindical por mi mano y he hecho lo que no tuvieron ayer huevos los sindicatos de hacer: boicotear el Metro de Madrid. Efectivamente, como leéis. ¿Que cómo lo he logrado, diréis? Muy sencillo: he cogido mi bolsa de moneditas, me he llenado los bolsillos, he bajado a mi parada de Metro para comprarme con ellas un bono de 10 viajes y, monedita a monedita, una detrás de otra las he ido metiendo en la máquina hasta que ésta ha dicho "BASTA" y ha sacado un cartelito en la pantalla anunciando que ya no admitía más moneditas de 5 céntimos, que estaba a ful.
Una genialidad, diréis algunos. Algo digno de una vieja, diréis otros. Un amago de Proyecto Mayhem, una expresión de art nouveau o, por qué no, una soplapollez como un castillo. Sin embargo, el señor que estaba detrás de mí esperando a que yo terminase de una puta vez, el cual espero que tuviese las moneditas justas, ya tenía un amago de vena marcada en el cuello y, al terminar mi empresa y conseguir por fin el bono de 10 viajes cual Vellocino de Oro, noté cómo todo el mundo a mi alrededor me observaba entre horrorizado y encabronado. Yo en realidad sólo quería deshacerme inicial e inocentemente de mis moneditas sin ninguna otra motivación secundaria, pero fue tras ver ese letrero de "SÓLO SE ACEPTAN MONEDAS DE 0,10 €" que me sentí como un puto titán. Un héroe del proletariado, un genio del mal y un Quijote sin Sancho (que no sin Panza). Porque, entre todos, podemos hacer un mundo peor. Es fácil si lo intentas.

Abre los ojos, Zetapé
PD 1: no me digáis que ESTA foto no os recuerda a ESTA otra. Si es que el fondo no hay tanta diferencia.
PD 2: en una jornada en la que los sindicatos se manifiestan contra el PSOE no cabe gran sorpresa al escuchar que Willy Toledo denuncie haber sido agredido por la policía marroquí (y eso que era un Paladín). Pobre Zapatero, qué difícil se lo ponen a veces sus amistades.














